Un “no parar de ser feliz”

Ser Giver es saber que cuando damos a los demás recibimos muchísimo más de lo que esperamos.  A veces, es “un no parar de ser feliz”. Así describe su experiencia solidaria Rocío,  enfermera y voluntaria de la Fundación Blas Mendéz Ponce que ayuda a niños/as con cáncer y enfermedades de difícil curación. La “funda”, como la llaman los voluntarios y las familias que forman parte de estos programas solidarios, hace posible que los niños puedan disfrutar del ocio y el tiempo libre, ayudándoles a llevar mucho mejor la enfermedad.

Para Rocío estas salidas han significado convertirse en una persona mucho más positiva.

Rocío conoció la fundación a través de su instituto y decidió apuntarse al programa de La sonrisa del sol, en el que los voluntarios dan acompañamiento en la planta de oncología infantil  y organizan juegos, manualidades o canciones. Los niños son los que deciden lo que quieren hacer, como dicen desde la organización: “allí mandan ellos”.  Pero si hay algo que realmente les hace ilusión, son los viajes y las salidas, que hacen junto a enfermeras, médicos y monitores voluntarios. ¡Son todo un respiro para ellos! Se ríen, juegan y se olvidan de la enfermedad. Para Rocío estas salidas han significado convertirse en una persona mucho más positiva:

“Al final un viaje es muy intenso porque son 24 horas, pero siempre  se pasa volando, porque es un no parar, pero un no parar de ser feliz. Tengo todavía una imagen que se me ha quedado en la cabeza. Una foto con Juan, uno de los niños de “la funda”, los dos con una sonrisa de felicidad que nunca olvidaré.”

Ser voluntaria es una experiencia que hay que vivirla.

Tal como nos cuenta Rocío, ser voluntaria es una experiencia que hay que vivirla. La solidaridad te da mucho más de lo que tu recibes, te hace crecer, y hasta que no la experimentas no sabes todo lo que te aporta. #GivingTuesday es una buena oportunidad para sumarse a la solidaridad, vivir tu propia experiencia y… ¡no parar de ser feliz.