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Un hogar lejos de casa

“En diciembre de 2015 me sometí a un autotransplante de médula ósea. Sufría un cáncer linfático y aquella era mi única oportunidad. Al residir lejos del hospital, tras la intervención no podía volver a casa. Mi familia y yo nos alojamos en uno de los pisos de la Fundación Josep Carreras”, Clàudia, 27 años.

La creación de la red de pisos de acogida nace de la especial preocupación de la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia por el bienestar del paciente y su familia durante el tratamiento. Desde 1994, ofrecemos seis pisos de acogida para pacientes, y sus familiares, que tienen que desplazarse lejos de su hogar para recibir un tratamiento en alguno de los principales centros médicos que realizan trasplantes de médula ósea en Barcelona. Se trata de los cinco principales hospitales públicos de la ciudad que asumen este tipo de tratamiento para muchos pacientes catalanes y de muchos otros puntos de España: Hospital Clínic, ICO – Hospital Duran i Reynals, ICO – Hospital Universitari Germans Trias i Pujol (éste en Badalona), Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Hospital Vall d’Hebron.

Tras recibir un trasplante de médula ósea, los pacientes precisan estar en contacto directo y muy frecuente con el hospital, lo que requiere periodos largos de estancia cerca del centro de trasplante. Asimismo, es aconsejable siempre que el paciente esté acompañado de sus familiares, e imprescindible en el caso de pacientes infantiles o menores de edad.

Para muchas familias que tienen que trasladarse lejos de su domicilio, el coste de un alojamiento en la ciudad condal es muy alto dado que el tratamiento y posteriores cuidados pueden prolongarse hasta casi un año en algunos casos. Por lo tanto, poder disfrutar de una vivienda gratuita, práctica y cercana al centro médico significa un ahorro y un alivio muy importante en un momento en que, además, es frecuente que los ingresos económicos, ya escasos, cesen por la necesidad de desplazarse, dejar un trabajo fijo o autónomo, etc.

Por otra parte, vivir la enfermedad y la recuperación en la intimidad familiar contribuye al bienestar emocional del paciente y permite una mejor recuperación. “Al menos no estás rodeado de las cuatro paredes de la habitación del hospital. Estar en el piso de la Fundación era como estar en otra casa. La verdad es que hicimos que fuera nuestro piso”, explica Clàudia.

El mantenimiento de nuestros pisos de acogida para pacientes tiene un coste de 10.000€ por piso y año. ¿Nos ayudas a continuar ofreciendo un hogar lejos de casa?

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