Dando a luz a Divan

Astrid Böjerson, matrona a bordo del barco de rescate Dignity I, nos cuenta una de sus experiencias vividas a bordo en 2015:

Cuando rescatamos a Collins del bote en el que se encontraba, nos dimos cuenta enseguida de que tenía contracciones.

Con 25 años, Collins trabajaba en Camerún como auxiliar de enfermería. Llevaba dos años sin cobrar y decidió marcharse, junto con su marido, a Nigeria. El viaje salió mal: fueron secuestrados por Boko Haram y tras dos meses de cautiverio, logró escapar.

Como tantos otros, se embarcó rumbo a Europa, jugándose la vida junto a otras 120 personas en una lancha neumática.

La examiné y, efectivamente, estaba de parto. Estuvo muy tranquila en todo momento. Era su segundo hijo, así que esperábamos un parto normal. Rompió aguas al cabo de cuatro horas, y dio a luz a un bebé grande y sano, al que llamó Divan.

Da miedo pensar que mujeres con una gestación tan avanzada se arriesguen a un viaje como este, pero también me ayuda a entender que es la única opción que les queda.

Me gusta contar esta historia. Me confirma que estar aquí, en el Dignity, tiene todo el sentido del mundo: hemos podido llegar a tiempo para Divan y para Collins. Porque si la hubiéramos encontrado cuatro o cinco horas más tarde, habría dado a luz en ese bote, en el hacinamiento y la suciedad.

Gracias a ti y a todos los givers que deciden colaborar con Médicos Sin Fronteras es posible llegar a tiempo y dar vida a niños que, como Divan, no hubieran podido nacer en unas condiciones saludables.