MIRWAIS VUELVE A LA ESCUELA

Las bocinas de los coches suenan, las personas caminan juntas, charlando, un vendedor llama a unos niños para comprarles unos bocadillos, el timbre de la escuela está sonando. Pero el niño no oye nada de esto porque está demasiado ocupada rebuscando en la basura con sus pequeñas manos, con la esperanza de encontrar algo valioso como plástico, hierro o papel. Algo para vender, o algo para comer, como pan seco, restos de comida o un trozo de fruta. La temperatura es de -9°C y el vapor sale de su boca cuando respira. Sus mejillas están rojas y sus dedos se ponen azules, pero no presta atención al frío mientras se concentra en encontrar objetos para ayudar a su familia a sobrevivir.

Entre 8.000 y 10.000 niños en Herat renuncian a su infancia

Un número increíble de niños y niñas afganos camina por las calles para mendigar, vender artículos insignificantes, pulir zapatos o recoger basura de la salida del sol al atardecer. Entre 8.000 y 10.000 niños en Herat renuncian a su infancia para trabajar en la calle y conseguir dinero para sobrevivir. No crecen en las escuelas, crecen en las calles.

Durante los últimos tres meses, Mirwais, de 13 años, estuvo vendiendo tomates en un carrito desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde. Solía recolectar basura, ganando 70-80 Afs (1-1.50 dólares) al día.

“Cuando estaba recolectando basura en la calle, un hombre me preguntó si me gustaría trabajar para él. Acepté y me dio un carrito. Normalmente me da tomates para vender por 50 Afs (0.50 dólares) al día,”, explica Mirwais, “que es mejor que caminar por las calles en busca de basura.” Mirwais es la hija mayor de su familia. Su padre es portero, pero la vejez y la enfermedad le han dificultado poder trabajar. Su madre solía recolectar pistachos, pero no ha podido volver a hacerlo desde que la hermana menor de Mirwais enfermó.

El Centro de World Vision proporciona suministros a todos los niños que acuden

World Vision se esfuerza cada día para llegar a niños como Mirwais, quien, durante los últimos dos años, ha recibido apoyo a través del Centro de Niños de la Calle que World Vision ha instalado en Herat, Afganistán. Ella asiste casi cada día, aprovechando la disponibilidad de servicios psicosociales, educativos y de salud. Además le han ayudado a inscribirse en la escuela. El Centro también proporciona suministros a todos los niños que acuden, además de materiales escolares para alentarlos a ir a la escuela. Solo el 2,2% de los niños y niñas afganos tienen acceso a materiales de aprendizaje en el hogar.

“Antes no iba a clase”, dice, “pero desde que llegué al Centro voy a la escuela pública todos los días.”